45. Levántate, hoy no serás mi mascota.
Si Ricardo hubiera sido un hombre que amara a su esposa, en ese momento posiblemente estaría preocupado o llamándola a ver por qué razón no había llegado a casa a esas horas de la noche, pero no lo era, en realidad le daba completamente igual, porque así él podía marcharse sin esa montaña de reproches que recibía todo el tiempo.
Sin duda Ricardo estaba obsesionado con Cat, ya era plenamente consciente de eso, el tiempo había pasado muy rápido. Llevaba más de dos meses siendo su amante y se enco