44. Espero que no fueran papeles importantes.
— Maria...— gimió su nombre tomándola de la cintura, moviendo las caderas, pero esta vez hacia afuera, solo por un momento antes de volver a entrar fuerte, preciso y salvaje como el deseo que ahora parecía consumir a ambos amantes, como la pasión y la atracción contenida que habían guardado el uno por el otro durante demasiado tiempo.
—Ahhh— Maria Gimió arqueando su espalda sobre la madera del escritorio mientras recibía cada uno de sus embistes, toda la pasión que ese hombre tenía para darle y