39. Eres un jodido vicio Cat
Llevó, dos dedos, al centro de su intimidad, encontrándolo muy húmedo y dejó que estos resbalaran al empujarse en su interior, penetrándola, follándola con ellos mientras devoraba su intimidad, estimulado por sus gemidos como por sus recuerdos, y por la forma en que le tiraba en ocasiones del cabello.
Quería follarla, pero no lo haría, se contendría hasta sentirla estremecer y justo en el instante en que explotara en su boca él no tardaría nada en poseerla.
Josefina no podía salir del embrujo q