Capítulo 38

Vuelvo a despertar, pero esta vez lo hago con esposas en mis manos, cada una a un lado de la cama y noto que no me encuentro sola en la habitación. Hay dos agentes de policía frente a mí, mirándome muy atentos.

—¿Qué me miran tanto? —Pregunto sintiéndome asqueada por su presencia.

—Tenemos que resguardarla, señorita. —Responde el del lado izquierdo.

—Y resguardarme de qué si se pu

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