Para sofía el plan era más que fácil, se presentaría a enfrentar a los reporteros aparentando desconcierto y cansancio, simulando no estar preparado para la noticia que aquella mañana inundaba los portales, y así entre el fastidio y la desesperación abrirían las puertas de la mansión, por única vez, para tratar de terminar con todo aquello, esas especulaciones que se cernían sobre su matrimonio y ahora sobre sus hijos, la rubia contaba con que la verdad que diría fuera suficiente como para que