Capítulo 53. El peso de una promesa
Liam
Me desperté antes de que el sol terminara de escalar el horizonte. Por un segundo, el silencio de mi habitación me desorientó, hasta que sentí el peso ligero de Isabel descansando contra mi costado. Entonces, todo regresó en una oleada de calidez: las glicinas, el temblor de mis manos, su "sí" rotundo y la celebración ruidosa de nuestros amigos.
Me apoyé sobre un codo para observarla. Dormía con una serenidad absoluta, con un mechón de cabello oscuro cayendo sobre su mejilla. Pero lo que m