Matteo llegó al despacho el miércoles a las ocho y cuarto.
Paula tenía el resumen de agenda en la mesa. Desayuno de trabajo con el equipo de finanzas a las nueve. Videoconferencia con Milán a las once. Nada más hasta la tarde.
—¿Algún mensaje de la noche? —preguntó Matteo.
—Dos correos del equipo de distribución. Nada urgente. —Paula hizo una pausa—. Y una ausencia en el registro de entrada del departamento de diseño. La directora Almonte no ha fichado todavía.
Eran las ocho y dieciséis.
No era