Isidora contó hasta diez.
No por calma. Por protocolo.
Uno. El mensaje era real. Lo había leído, no lo había soñado.
Dos. Alguien sabía que tenía las pruebas.
Tres. Alguien sabía dónde estaba esta noche.
Cuatro. Este apartamento no estaba en su nombre. Estaba en el de Diego.
Cinco. Lo que significaba que alguien la había seguido. O sabía con quién vivía. O las dos cosas.
Seis. Clara.
Siete. O alguien que trabajaba para Clara.
Ocho. El mensaje no era de un sistema automatizado. Era de una person