Comienzo a tallar cada parte de mi cuerpo, desde mi cuello hasta mis pechos y más abajo. Mientras hago esto, me pierdo en el recuerdo de tener sus labios junto a los míos en su auto. En ese momento me fue fácil darme cuenta de la inexperiencia en sus movimientos, fuera de sentirme mal por este hecho. Me llené de una sensación indescriptible.
El ser la primera mujer en haber tocado esos labios me hizo sentir increíble. Saber cómo eso no es lo único que podría enseñarle, me llena de valentía.
Dej