Una pequeña sonrisa surge en mis labios al despertar, me remuevo en mi lugar esperando sentir un cuerpo pegado al mío. Frunzo el ceño al instante al comprobar que no siento a Roy por ninguna parte, por lo que no me queda más que abrir mis ojos para dar un vistazo.
— ¿En qué momento llegué a la cama? —no puedo evitar preguntarme mientras traslado mi mirada alrededor de la habitación—. ¿Será que camine dormida hasta acá?
Me volteo en la misma buscando una posición cómoda en la cual estar, abrazo