Lía tragó saliva varias veces mientras la mirada fija y penetrante de Inés estaba sobre ella.
No entendía nada acerca de su historia, no sabía dónde estaba sus padres y porque decidió consultarle eso a una persona que conocía hace dos días, pero una coda sabía, no podía seguir guardando silencio, necesitaba responder su interrogante.
- Si tu lo quieres, puedo serlo - dijo lía mientras la niña corrió a sus brazos y lloró con fuerza. Como derramando en esas lágrimas todo el dolor de su alma..
La