Cristian ató la cuerda con la cual había bajado hasta el pozo y comenzó a atar a Ana desde la cintura.
Hizo un nudo especial y seguro mientras los demas sujetaba la cuerda con fuerza, atrayendola lentamente para sacarla del pozo, mientras ella se quejaba de dolor por la incomodidad de la cuerda y por el dolor de su pierna.
Su salida pareció eterna, todo el grupo parecían no tener la fuerza suficiente de sacarla de allí, pero sin rendirse y de manera organizada, tiraron con fuerza hasta alcanza