Capítulo — El Nombre en la Oscuridad
Alejandro se giró inquieto en la cama del hotel de Colonia. El ventilador giraba lento en el techo, y el murmullo casi hipnótico del río entraba como un susurro desde la ventana. Cerró los ojos para descansar, pero el sueño lo arrastró hacia otro lugar. No era descanso: era un recuerdo que volvía con una claridad insoportable. Una pesadilla lúcida.
De pronto estaba de nuevo allí, en Ibiza, con el ruido ensordecedor de la discoteca taladrándole los oídos.