Capítulo — Camino a la Iglesia
La caravana salió mansa, como si el tránsito entendiera que ese día no tocaba apuros. Desde el asiento trasero, Sofía iba desgranando anécdotas de cuando Nicolás hacía ciudades con cajas de zapatos y pasillos con almohadones; Ana recordaba el primer día que vio a Anahír llegar a la obra con el casco ladeado, el ceño bravo y el corazón encendido, aquella mujer que convertía borrones en puentes y ruinas en puertas abiertas. Las risas cosían paciencia entre bocacalle