Capítulo: Nadie Me Va a Quitar Mi Sol
La puerta se cerró con un portazo suave, pero suficiente para que los dos guardianes del infierno —David y Sandro— se pusieran de pie como si estuvieran frente a una invasión alienígena.
—Boa noite… —dijo Sol, dejando las sandalias en el rincón como siempre.
—Boa noite, nada —gruñó Sandro—. A gente precisa conversar. Agora. (Buenas noches, nada. Tenemos que hablar. Ahora.)
—De novo? —Sol rodó los ojos y cruzó los brazos—. O que foi agora? (¿Otra vez?