Capítulo: El que huye del reflejo
El pasillo del hospital olía a desinfectante, café recalentado y culpa.
Fabricio entró con la gorra baja, la campera mal cerrada y las manos hundidas en los bolsillos. Llevaba dos días sin aparecer. Dos días escondido en la casa de Pipo, durmiendo entre bolsas, restos de comida y paranoia.
Nadie lo esperaba ya.
Pero él volvió.
Volvió porque no podía seguir escondiéndose. Porque el miedo no alcanzaba para desaparecer. Y porque quería saber qué había pasado. Si e