Capítulo: El Hombre que Aprendió a Sonreír
Había aprendido a sonreír.
No esa sonrisa sarcástica que usaba cuando ganaba discusiones, ni la burlona con la que provocaba a sus enemigos. No. Esta era distinta. Tenía la forma justa. El gesto exacto en los labios. La mirada baja. La mueca de quien acepta el pasado pero quiere redimirse.
Una sonrisa que no nacía del alma, sino del cálculo.
Fabricio Castiglioni caminaba por el depósito con paso firme. Botas negras de seguridad, pantalón de gabard