~Caroline
Entré en el aparcamiento de la empresa a la mañana siguiente; el elegante coche de empresa ronroneaba bajo mí como si conociera todos mis secretos sucios.
¿A quién le importaba vestir de forma corporativa ya?
Me había puesto el atuendo más puta que tenía: un minivestido rojo ajustado que abrazaba cada curva, el escote tan pronunciado que mostraba mis tetas llenas, los pezones asomando a través de la fina tela como si pidieran atención.
El dobladillo apenas rozaba mis muslos, y debajo…