Clara no había aparecido ayer. Me había enviado un mensaje tarde en la noche, explicando que la fiebre de su mamá había empeorado y que necesitaba quedarse en casa.
Había intentado ser comprensiva, pero acostada sola en la cama se sentía… mal. No estaba acostumbrada al silencio después de tantas noches de risas susurradas y besos robados.
Esta mañana, me envió otro mensaje. Todavía no puedo ir. Mantente fuera de problemas, Mara.
Había sonreído ante la última parte, aunque un pequeño dolor me ti