—*ALISON*—
Un rayo de incredulidad me clava en el sitio mientras miro fijamente a Santa.
Es realmente él.
Pero… ¿qué hace aquí?
Me froto los ojos, medio esperando que la vista desaparezca —pero no lo hace.
Él sigue ahí.
Mi corazón da un salto mientras el trineo se desliza por el aire, serpenteando sin esfuerzo entre los edificios, con los cascabeles tintineando en cada giro.
Luego cambia de dirección —hacia mí, hacia mi ventana.
Espera. ¿Qué?
Viene directo hacia mí.
Me arrastro hacia atrás en l