| POV DE ANDRE |
Mis palabras salieron en un susurro entrecortado. —Sí… Dios, sí, Sra. Lisa; está tan apretado. Yo… amo tu coño muchísimo, joder.
Pero esas palabras eran poco para describirlo. Estaba caliente, su coño húmedo e increíblemente suave, pero tan apretado que me robaba el aliento de los pulmones. Las paredes de su coño agarraban mi polla, tirando de mí hacia lo más profundo, y un gruñido gutural se escapó de mi garganta.
—¡Ugghhhhh!
Una sonrisa lenta y maliciosa se dibujó en los labio