| POV DE ANDRE |
Mi sangre se convirtió en hielo en el instante en que escuché a la Sra. Lisa decir esas palabras, y mi mano se congeló a mitad del movimiento. El pánico me atenazó mientras forcejeaba, luchando por meter mi polla de nuevo en mis vaqueros. El calor subió por mi cuello, mi rostro ardiendo con una vergüenza tan feroz que pensé que podría desmayarme. Las palabras salieron en un torrente entrecortado.
—Sra. Lisa, yo… lo siento mucho. No quise… solo me estaba yendo, lo juro, yo…
La Sr