Una profesora lo desea.
La mañana había sido larga y agotadora. Courtney acababa de terminar una clase doble con los ruidosos alumnos de tercer año y tenía los nervios de punta. Entró en su oficina privada, apoyando la espalda contra la pesada puerta de roble mientras el pestillo encajaba al cerrarse. Soltó un suspiro largo y tembloroso; su cuerpo aún sentía el dolor sordo del pupitre del fondo del salón. Solo quería diez minutos de paz.
Se sentó en su silla giratoria de cuero, dejando caer la cabeza contra el respal