Profesora violada en grupo por seis hombres en clase nocturna.
El salón seguía a oscuras, pero el calor entre ellos aumentaba. Tracie yacía en el escritorio, con las piernas abiertas de par en par. Blake estaba de pie justo entre sus rodillas. La miraba desde arriba, con los ojos oscuros y hambrientos bajo la luz de la luna.
—Sabe, señorita Tracie —susurró Blake, con una voz que era como un lento reptar sobre su piel—, me hubiera encantado tomarme mi tiempo. Quería darte algo de dulzura. Tal vez unos besos lentos y unos toques suaves. Con todo, no tenemo