Layne
—Princesa ... creo que por fin está encontrando el camino— le decía la sacerdotisa.
Y era verdad, Naiara había empezado a apuntar con sus manos como si estuviera a esos puntos que habían colocado los soldados, haciendo que cayeran unos muñecos de paja. Era un excelente forma de entrenamiento, y se había dispuesto todo cerca del bosque para que ella se preparara.
Habían pasado días desde que llegamos a Haggard y teníamos una especie de descanso. Este había sido mi hogar por tanto tiempo,