Naiara
El mundo parecía arder, pero no con llamas como las que se encuentran cerca del sol, sino como esa especie de luz incandescentes que rodea la luna. Mi caballero había viajado a lo largo y ancho del mundo y me contaba de cosas increíbles.
Alguna vez me había dicho que habían luces en la noche, luces misteriosas donde el mundo se acababa, brillaban especialmente en ciertos días fríos, y que era un festín de colores.
Me costaba imaginar y ahora yo sentía que lo veía. Todo pasaba rápido