«¿Acaba de llamarme Kat? ¿Acaso me conoce?»
Hago el intento de frenar el paso, pero al darse cuenta de que no quiero seguir adelante de repente me sube a su hombro como si fuese un saco de papas.
—¿A dónde me llevas? —forcejeo tratando de hacer lo posible para que me baje o siquiera se digne a responder—. Esto no es lo que yo quería.
Sin verlo venir da una fuerte palmada en una de mis nalgas, lo cual hace que dé un respingo por su acción.
—Silencio. —exige en un tono de voz demandante—. Deja de