Mundo ficciónIniciar sesiónMierda…
Eso fue lo primero que vino a mi mente en el justo momento en que me vi descubierta. Por un momento llegué a imaginar que era uno de los guardaespaldas de mi padre, pero gracias al cielo fue una persona que sería incapaz de lanzarme al precipicio.—Hola nana. —respondo mientras el apuesto guardaespaldas me baja para dejarme en el suelo—. Aquí no está pasando nada malo —miento con todo el descaro del mundo y hago mi actuar poniendo ojos de ternero degollado.—Y tú crees que






