—¿Se puede saber qué demonios haces aquí? —reclamo con la ira a mil tratando de tapar mi cuerpo con la toalla.
—Disculpa mi diosa. —repara mi cuerpo de arriba abajo mientras veo como va creciendo el bulto en su entrepierna—. Solo venía a buscar lo que había dejado olvidado en el departamento, pero nunca llegué a imaginar encontrar tan maravillosa vista.
—No tienes ningún derecho de irrumpir en mi departamento de esta forma. —salgo de la ducha ya envuelta en la toalla—. Además, ¿cómo hiciste p