Los ojos del mayor se cerraron, James riendo ante su pequeña broma, y la pronta calentura del Sean haciéndole imposible el hecho de siquiera sonreír ante ello. Acercándose al fuerte cuerpo de James, se encargó en hacerle saber lo excitado que estaba. Su polla pareciendo querer romper la tela que la aprisionaba, y sus labios entreabriéndose ante la extraordinaria fricción de ambas erecciones rozándose. James rodó los ojos hacia la parte trasera de su cabeza, apenas jadeando, percibiendo la caric