Intento no hacer ruido al entrar a la casa; no quiero despertar a Jérémie o a Olga y menos ahora que no puedo darle el seno, porque he tomado alcohol, así que debo dejar pasar algunas horas.
No estoy borracha, pero me siento un poco mareada. Voy a la cocina y utilizo el tiraleche eléctrico; me están matando los senos, boto la leche al desagüe y tomo agua, antes de subir.
Abro con calma la puerta de la habitación de Jérémie y observo la pequeña luz que dejamos todas las noches en su habitación;