Por pura suerte le comento al abogado que me tomaron las huellas dactilares, él irrumpe en gritos hacia los agentes y policías que están cerca y exige que sean destruidas porque no cometí ningún crimen ni me acusaron de ningún delito y que no hay derecho alguno en que me quitaran mi teléfono. Se arma tal escándalo, que al final toman mi ficha y la destruyen.
Al ver, que desechan mi información, un sentimiento de angustia aparece en mi pecho. Una vez que te acusan, no hay vuelta atrás, por muy i