Ventura me lleva en brazos hasta el segundo piso, reconozco la puerta de la habitación en la que desperté después de que me drogara accidentalmente...mierda, el café. Debe existir una razón en específico por la cual me drogaron; ahora que todo indica que los malditos tres bastardos que jugaron conmigo son los que están detrás del acoso y el asesinato, rememoro los eventos de la tarde, pero fuera de la vez que me separé para seguir a Juan Pablo, no hay otro lapso en el cual, cualquiera de los tr