Ocho
La mirada perdida de Raquel me provoca un escalofrío.

El que esté en el suelo, en la misma habitación en la que estuvo Sebastián es muy extraño. Sebastián seguramente estaba tan drogado y ebrio que perdió el conocimiento, en esas circunstancias no me explico cómo logramos llegar a la casa en la que amanecimos. Aparte, Raquel también se ve en mal estado, tuvimos que esperar a que se nos bajara para hacer el viaje y aun así, no recordamos nada.

―No llegué a esa parte ―Sebastián se ha paniqueado―.
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