―O tal vez se cansaron de ser ermitaños y quieren ampliar su círculo social ―les echo otro vistazo, Juan Pablo ríe a carcajadas, siento la necesidad de verlo, aunque sea un día, triste―. No les cuesta trabajo hacer amigos.
―Se les olvidó que asesinaron al chico de la novatada.
Suspiro entre irritada y cansada.
―Un ladrón confesó haberlo asaltado y apuñalado, me suena a una historia real.
Sebastián toma un sorbo de su jugo de manzana y se encoge de hombros. Lanza una mirada de molestia hacia los