Tal vez no debería, pero es imposible evitar sentir compasión. Uriel habla en voz baja, detonando dolor. No me imagino ser renegado por tu padre, que te obligue a esconderte y vivir sin carencias materiales, pero no tener las experiencias de una persona normal. Le echo un rápido vistazo de reojo, parece nostálgico, incluso herido. Imagino a un Uriel pequeño, de tal vez 12 años encerrado en su habitación, viendo a sus hermanos ir y volver de la escuela, hacer tarea, hablar de sus amigos. Imagino