Llego a la residencia estudiantil poco después de las diez de la noche. Mi teléfono se descargó en cuanto tomé el taxi de regreso. Al otro día me despierto casi a la una de la tarde, Giuli comenta que estuvo a punto de lanzarme agua para cerciorarse de que seguía viva.
Al revisar mi teléfono me percato de que tengo varias llamadas perdidas de Sebastián, varios mensajes en los que me pide disculpas por todo y un ruego por arreglar la situación juntos y no hacer cosas con la cabeza caliente. Es i