Recibo regaños por parte de todos por la mañana. Dalia me echa en cara que debí haber hecho algo por evitar que Ventura me viera con Tristán, argumenta que la infidelidad generalmente termina en desastre. Pavel se lamenta porque quería verme con los dos más populares y calientes del lugar, aunque él jamás lo admitiría en público. Sebastián es otro caso, su enojo proviene de la realidad de ya no contar con invitación para colarme en la fiesta y ayudar a Dalia a recabar información.
―Ni siquiera