Cuarenta y uno.3

Ah, eso. Me muerdo el labio, nerviosa. No sé ni qué contestar, se supone que lo corté porque debía resolver el tema sola, pero lejos de resolverlo ha empeorado. Todo bien, creo que estamos por descubrir a tu otro hermano.

―La verdad...podría estar peor―podría estar muerta.

Instintivamente bajo la mirada hacia su dedo anular, busco un anillo que no hay. Si un Diener usar un anillo seguramente sería de oro o plata, no una baratija de madera improvisada.

―Kendra ―si dice mi nombre, es difícil resi
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