La punzada de traición es más fuerte de lo que creí. Tristán Diener siempre me causó intriga (y no es cumplido), algunas veces incluso miedo. Y trataba de convencerme de que no era más que su mirada penetrante y sus aires de grandeza. Siempre que me inclinaba a sospechar de él, una parte de mí luchaba por buscar alternativas.
No lo entiendo.
Estábamos juntos en el refrigerador, pudo haber muerto, el mejor amigo de su hermana estaba a punto de morir, tal vez incluso tiene daño cerebral. ¿Qué mie