Derek asintió, aunque la idea no lo convencía del todo. Hablar con Liam significaba involucrarlo más de lo que ya estaba, y lo último que quería era ponerlo en el centro de un conflicto que podía salirse de control. Sin embargo, sabía que James tenía razón.
El silencio se instaló en la habitación por unos instantes, mientras ambos hombres procesaban lo que esto significaba. Finalmente, James tomó su vaso de whisky, lo levantó y bebió un sorbo antes de romper el silencio con un tono más ligero,