75. Hija
Isabella
Sus labios se aferran a los míos, y en medio de ese existe beso se adentra entre mis pliegues de forma exquisita; atrapa mi gemido en su boca para que no se escuche fuera de la habitación.
Sus embestidas son lentas y certeras, jamás podría olvidar esta sensación, es como aquella primera vez, donde ambos entregamos todo de nosotros.
Sin salir de mi se recorre hacia atrás y me va arrastrando a la orilla de la cama, me toma por los muslos y acomoda mis brazos en su cuello. Me eleva y