74. Noche sin boda
Clark
Es la sensación más hermosa del mundo, trato de controlar mi llanto, para no asustarlo. Es tan pequeñito, como lamento no haber estado para ustedes.
Se remueve en mis brazos después de varios minutos en calma, me asustó y solo se me ocurre salir en busca de Isa. Están las tres mujeres en la cocina y me acerco con cuidado, pues siento que en cualquier momento se me puede caer.
—Isa —llamo su atención —se mueve, se mueve mucho.
—¡Oh cariño! —hace un gesto tierno y se retira el mandil pa