20. Mia
Clark
—Lo somos, y para siempre —le respondo sonriente.
Mi cadera se mueve lentamente esperando entrar un poco más, sus delgadas piernas se enredan en mi cintura.
Se encuentra impaciente, se mueve rápido e intento calmarla con besos suaves, acarició su cuerpo delicadamente, más ella, hace todo por llevarme al límite.
Muy a pesar de mis deseos por controlarme, me es casi imposible hacerlo, su estrechez me exprime, sus gemidos me invitan a llegar y sus hermosos gestos son una aliciente extra.