11. Noche
Isabella
Me acuesto asustada y me cubro con las sábanas, es un sueño, es un sueño, es un sueño, repito una y otra vez en un susurro.
—Debería a prender a guardar silencio señorita Phoenix —jala las mantas de un tirón.
Siento el calor recorrer mi cuerpo al verlo frente a mi con la camisa abierta y los tirantes sujetado su pantalón. La garganta se me seca y la respiración se me corta.
—Se... Señor Ritchson ¿qué hace aquí? No debería, yo...
—Usted, me ha tentado desde que la vi, usted, se ha