Los besos fueron subiendo de intensidad hasta llegar al punto donde ninguno de los dos recordaba el dolor de nuestras heridas. Tengo que admitir que a lo largo de mi vida habia estado con muchos hombre, pero ninguno me hizo sentir lo que este italiano.
Sus besos recorrieron mi piel sin detenerse a causa de mis cicatrices, como otros hombres lo habian hecho. Las caricias del italiano recorrieron toda piel, incluso llego a traspasar esas partes que nunca habia dado paso a alguien mas.
Termine per