Perla la observaba discutir con su hija, sin que el ánimo de Luana se alterara, vio que su hija estaba tratando de provocarla, pero no pisaba el palito y no perdía la compostura. —¿Y cuáles serán esos motivos? — Pregunto.
—No tengo por qué darles explicaciones, ¿no les parece?
—Mami, esta mujer es una grosera, no sabes cómo me golpeo hace unos días en la oficina de Tino. —Hablo rápidamente Regina mientras se tocaba el rostro.
—¿Qué dices?, ¿esta mujer se atrevió a golpearte?
—Sí, lo hizo.
Luana