Ambos se apearon del auto y avanzaron por el caminito de piedras que llevaban directo a las puertas blancas de la gran casa en medio del jardín, Luana observo con incredulidad la casa que más parecía la mansión de una muñeca, seguramente la gente que vivía en ella era muy adinerada.
No habían avanzado más de diez pasos cuando la puerta se abrió y salió una mujer joven en un pijama de seda rosa cubierta con una bata de punto con cuello esmoquin, la miro de manera despectiva e inmediatamente se c