Minutos después, Valentino se encontraba sentado en la sala, de manera desgarbada, como si tan solo se hubiera dejado caer en el sofá, se sentía demasiado cansado, presiono sus sienes con la yema de sus dedos, era un dolor sordo al que se estaba acostumbrando últimamente, al menos ya no era ese dolor en la boca del estómago, que se incrementaba cada que tenía un disgusto, su médico le había indicado hace algunos años que su gastritis nerviosa era producto del estrés y que si no aprendía a relaj