Cuando el chofer trajo de vuelta a Mark, la oscuridad en los ojos de Bernard se desvaneció un poco. Era como un niño esperando ansioso que su hermano mayor regresara con algún regalo, con los ojos brillando de emoción.
—¿Mark? ¿No te habías ido con ellos? ¿Por qué vuelves solo? —preguntó Bernard.
Apoyado en su bastón, Bernard se acercó al auto. Al ver a Mark salir solo, casi se lanzó a abrazarlo. Si no fuera por la presencia del chofer y del mayordomo, lo habría hecho sin dudar.
—Me di cuenta d